Hace doce años se marchó de España para crecer profesionalmente como investigador matemático. Lo que no sabía entonces es que esta experiencia transformaría su vida personal por completo. José María Espinar García es un vecino de San Roque que ha recorrido medio mundo participando en proyectos de investigación de gran envergadura. En estos momentos trabaja en el Instituto Nacional de Matemática Pura y Aplicada de Río de Janeiro, Brasil.

Licenciado en Matemáticas, José María estudió el doctorado en la Universidad de Granada, con varias estancias pre-doctorales entre la Universidad de París VII Denis Diderot, Francia, y la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, graduándose finalmente en Granada, con la máxima calificación posible, con la tesis: “La Ecuación de Codazzi en Superficies” y bajo la dirección de dos docentes que han determinado su carrera profesional: José Antonio Gálvez López y Juan Ángel Aledo Sánchez.

En estos momentos, este sanroqueño por el mundo trabaja desde 2011 en el Instituto Nacional de Matemática Pura y Aplicada (IMPA) de Río de Janeiro, uno de los centros de investigación matemática más reputados del mundo, cuando obtuvo una de las prestigiosas Cátedras J. Simons, financiadas por la Simons Foundation (New York, EEUU).  Concretamente, especializado en el área de Análisis Geométrico, se encarga del estudio de superficies mínimas, las cuáles son fundamentales en áreas como la Relatividad General, modelando agujeros negros; o campos más prácticos como la Biología o Arquitectura.

Y es que, con tan sólo 37 años, José María ya ha participado en distintos proyectos de investigación de gran importancia. Además, en su brillante currículum académico presume de haber obtenido el primer puesto a nivel estatal en el Programa de Movilidad de Recursos de Investigación, incluyendo Becas Fullbright.

“Mi trabajo es mi mayor hobby, es mi pasión, crear matemáticas es como crear arte. Desde que era niño me apasionaban las Matemáticas. Ya en el instituto sabia que quería dedicarme a ellas, y mi profesora, Inma Torres, terminó por empujarme”, señala.

Otra de sus grandes pasiones es viajar. De hecho, debido a su trabajo ha visitado muchos lugares del mundo: Estados Unidos, China, Francia y España, entre otros. “Adoro viajar, conocer otras culturas. Me encanta estar en contacto con gente nueva, aprender de ellas. Me gusta escuchar; aunque a veces hable demasiado. Soy bastante friki”, nos confiesa.

Volver a España está entre sus planes, concretamente a Cádiz, ya que ha tenido la suerte de obtener una posición Ramón y Cajal como Investigador en la Universidad de Cádiz; “así que en breve estaré por mi tierra de nuevo, y espero que para siempre”.

Me siento orgulloso de ser de pueblo, de mi pueblo y de mi gente, mi familia y amigos; cada uno a su forma me ha enseñado algo valioso y, aunque esté lejos, siempre los tengo muy presente. Estar tanto tiempo fuera te da una visión más amplia de las cosas, ves distintas realidades y formas de vida que hacen que tengas una posición más flexible hacia las cosas. Como siempre digo, y para todos aquellos que tengan la oportunidad, vivir fuera es una de las experiencias más enriquecedoras que existen”, apunta.

Por el momento, esta aventura por el mundo está resultando fantástica: “irme fue de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. La experiencia que he adquirido o la gente que he conocido son tesoros que no tienen valor. No se han cumplido mis aspiraciones, las he superado hasta limites que nunca hubiese soñado. He madurado personal y profesionalmente durante todos estos años fuera”.

Todo esto, sin duda, ha sido posible gracias al apoyo de su familia: “han sido un apoyo constante a lo largo del camino, creyendo en mí ni cuando yo mismo creía; de hecho, estuve a punto de dejar la Licenciatura de Matemáticas en el primer cuatrimestre porque me fue fatal, y ellos no me lo permitieron, afortunadamente para mí. Faltarían palabras para describir mi agradeciendo y amor por mi familia. Quiero aprovechar esta oportunidad para decirles: gracias y os quiero”.

Por supuesto, en esta increíble experiencia también se echa de menos San Roque. Así, José María aprovecha para enviar un mensaje a todos los vecinos sanroqueños: “San Roque es una ciudad maravillosa y merece una dirección a la altura de su historia. Debemos exigir a la clase política la formación y transparencia que San Roque merece. Aunque, ante todo, debemos ser exigentes con nosotros mismos e intentar mejorar en cualquier faceta de nuestras vidas, tanto personal como profesional. Que sigan soñando, y que sueñen a lo grande; porque los sueños se cumplen, yo soy el vivo ejemplo de ello”, concluye.

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